Al principio eramos poquitos, hasta que arribaron camiones llenos de festivos marchantes. Gays, lesbianas, transexuales, bisexuales saltando con la música electrónica.
Era una fiesta reclamando por los derechos y las igualdades.
Era una fiesta reclamando por los derechos y las igualdades.
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Con todos los colores del arco iris, todas las edades y todas las sexualidades.
Entremedio algunos curiosos que no dejaron de aprovechar la oportunidad.
La señora le sacaba fotos a su marido mientras un travesti en tanga lo apoyaba.
Un padre, con sus tres hijos, desaforado sacando fotos con su celular a las nalgas al aire. Y unas tetas sueltas por ahí.
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Muchos disfraces, muchos besos.
Muchos disfraces, muchos besos.
Sobre gustos... y placeres, todo permitido.
Ese es el espíritu y eso una fiesta.
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